“Sobre el sexismo en los cuentos tradicionales” de Virginia Imaz

Publicado en el blog Y que tenga de repente (24/04/213)

Amo los cuentos. Me crié en oralidad. Y pese a estar repetidamente expuesta a la “nefasta” influencia de algunos perfiles de heroínas como la Cenicienta, la Bella Durmiente del bosque, Blancanieves y tantas otras, mira tú por dónde, salí feminista. Es por ello que quiero aquí y ahora romper una lanza en favor de los tan denostados cuentos de hadas y compartir mi experiencia como escuchadora insaciable y como narradora profesional en relación al “sexismo” y otros “ismos” atribuidos a los cuentos populares. Es cierto que los cuentos tradicionales, en la medida que son una manifestación del imaginario colectivo, una producción cultural, están también impregnados de valores discriminatorios de todo tipo. ¿Cómo no van a estarlo? Si fuera de otro modo, ahí sí que me resultaría extraordinariamente sospechoso. Sigue leyendo

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“La menopausia, esta gran oportunidad”, de Eulàlia Pàmies

Publicado en la web Ella y el abanico (06/05/2014)

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La memoria de los cuentos

Tengo la suerte de tener como padre a un gran narrador. Sin embargo, durante mi infancia tenía sus energías puestas en surcar otros mares así que, treinta años después, aquí me tenéis, esperando con ansia cualquier historia suya que me transporte a otros mundos, a otros tiempos. Él ignora que escuchar sus correrías una, y otra, y otra vez me genera un placer intenso. Viendo cómo está el percal, pronto no tendrá con quien hablar de política y entonces mi niña sedienta de fábulas lo acaparará todo para ella. ¡Uf!  Un buen cuento (de los de mundos mágicos, niños pícaros, dragones, princesas, ogros, brujas y hadas), bien narrado, nunca se olvida. Tampoco olvidamos al contador, porque nos dedica atención, tiempo y cariño. Cuando se hace desde el corazón, un cuento oral es el mejor regalo posible porque nos ayuda a transitar por la vida, a adaptarnos, a fluir, a conectar con nuestra magia interior. Sigue leyendo

Acompañar a nuestras hijas en su primera regla

La menarquia o primera regla es uno de los momentos iniciáticos en la vida de una mujer. Por eso es importante que las niñas lo puedan vivir desde la confianza y la celebración y no, como lo vivimos en nuestra generación, desde la culpa, el miedo y el menosprecio del cuerpo femenino y su sexualidad. La comprensión y aceptación de nuestra naturaleza cíclica, que nos acompañará durante varias décadas de nuestra vida, es indispensable para poder crecer saludable y en sintonía. Para sacar el mayor partido de los dones del ciclo menstrual, es importante que las mujeres los conozcamos, los experimentemos y los podamos transmitir a las siguientes generaciones (hombres y mujeres) mediante nuestra aptitud y nuestro ejemplo. No valen los discursitos incongruentes. Por eso, cambiar la percepción del ciclo menstrual exige un gran esfuerzo de nuestra parte pues pertenecemos a una generación que, a grandes rasgos, percibe el ciclo menstrual como un incordio (doloroso o no), como una vergüenza que esconder. Ni se nos ocurre pensar que hay algo de positivo en nuestro “síndrome premenstrual” y en nuestra regla, y que podemos sacar partido de ello. “¿Es que acaso lo hay?”, estaréis pensando algunas. Bien, yo os animo a investigar, a observar, a sentir. Sigue leyendo

“Y el lobo por fin comprendió” post de Nati, en Namaluc

Blog recomendado: Namaluc

Primera menstruación. Primer despertar de sangre. Este silencio no es tan raro: una mutación constante evoca así expectativas. Hacia los cambios que naturalmente importan: cuando el lobo se puso la caperuza roja de repente comprendió bien a Caperucita Roja. La transformación comenzó.

Somewhere over the rainbow…

Llevo varios días que no paro de tatarear la conocida canción de El mago de Oz Somewhere over the rainbow. Mientras cocino, en la ducha, como nana para mi hijo… me emociono siendo Judy Garland apunto de empezar un viaje a lo desconocido con mi perrito Totó. Parece un poco infantil, pero no puedo soltarla. Quizás si os la contagio, consiga curarme. No es un virus del todo malo. Como sabéis Somewhere over the rainbow es la banda sonora de todo viaje interior. Es pura falacia que los viajes hacia la madurez sean cosa exclusiva de la adolescencia. El “virus de Peter Pan” está ampliamente extendido, coincidiréis conmigo, no hay generación que se salve. Así que creo saludable dejarse llevar más allá del arcoíris de vez en cuando para encontrar aquello que nos falta para superarnos, para crecer. ¿Quién no recuerda a los entrañables espantapájaros sin cerebro, al hombre de hojalata sin corazón y al león sin coraje?. Maravillosa película de Victor Fleming. Es una pena que ya no la emitan. Me voy a tatarear.