Sobre mentiras, secretos y silencios

Testimonio de Adrienne Rich, en su libro Sobre mentiras, secretos y silencios

“En la época en la que nació mi tercer hijo, sentí que debía o bien considerarme como una mujer y poeta fracasada o tratar de encontrar alguna conclusión que me permitiera entender lo que me estaba pasando. Lo que me asustaba sobre todo era ese sentido de estar a la deriva, de ser arrastrada por una corriente que parecía ser mi destino, pero en la cual yo creía estar perdiendo el contacto con quien quiera que yo había sido, con la muchacha que había experimentado por momentos, casi extáticamente, su propia voluntad y energía, caminando por la ciudad o subiéndose a un tren por la noche o mecanografiando en un cuarto de estudiante. En un poema sobre mi abuela, escribí (de mí misma), “una joven que se piensa dormida es una muerta con certificado” (“a medias”). Estaba escribiendo muy poco, en parte, por cansancio, sentía esa fatiga femenina de rabia reprimida y de pérdida de contacto consigo misma: en parte por la discontinuidad de la vida que las mujeres llevamos atendiendo las pequeñas cosas domésticas, recados, aquellos trabajos que los otros constantemente deshacen, junto con las necesidades continuas de los pequeños. Lo que escribía no me convencía y era difícil reconocer mi furia y mi frustración, dentro o fuera de mis poemas, porque de hecho me importaba mucho mi esposo y mis hijos. En un esfuerzo por mirar atrás y comprender aquel tiempo he tratado de analizar la verdadera naturaleza del conflicto. Sigue leyendo

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