Mujeres en el arte

Anuncios

La gran noticia (y no es lo que pensáis)

Post: The big announcement (and it’s not what you think) by Jen in Altered Type. Traducción propia del inglés.

Jueves, 13 de septiembre de 2012

“Me siento aligerada esta semana. Camino confiada y resuelta, y no es a causa del tiempo soleado que estamos teniendo. Trazo los orígenes de esta ligereza a un anuncio que hicimos la semana pasada a mi familia inmediata. El tipo de anuncio que sentíamos que era hora de hacer. No fue lo que esperaban, estoy segura.

“Octubre marca el final de cinco años de tratar de tener nuestra propia familia, sin éxito“.

Fui escueta.

“Como las personas suelen anunciar las buenas nuevas, la nuestra es que hemos comenzado la fase dos juntos, como pareja sin hijos. No tenemos idea de lo que nos depara el futuro, pero podemos sentir entusiasmo de nuevo.

Confrontativo; tal vez.

Sigue leyendo

Cita

Martirologio, de Colette

Publicado en Le Matin, 5 de marzo de 1914

Recogido en Colette: Cuentos de las mil y una mañanas, Plaza & Janes, 1973

“Quiero consignar aquí algunos rasgos del heroísmo femenino. Heroísmo al que sólo falta ser meritorio, y que os autorizo a llamar, también, resistencia, sadismo, humildad: todas ellas palabras muy corteses, por no escribir otra en la que estoy pensando. Confío en que, bajo una seca forma de fichas, os parecerán más conmovedores estos rasgos de elegante fanatismo.

Madame A… -Treinta años, hermosa y sana. Ha ido desde el puente de la Concordia haste el Louvre, a pie, ataviada con un vestido de terciopelo sobre el que se había echado un abrigo de pieles, forrado de pana de seda. Desde que el sujeto se pone en movimiento, el terciopelo de la falda entra en obstinado roce con la pana del forro del abrigo… A los cuarenta minutos, llegada del sujeto a la altura del pabellón de Rohan. Agotamiento; rodillas y tobillos doloridos; jadeos espasmódicos; abrigo y falda pegados fuertemente, enrollados en espiral y subidos hacia la región lumbar; ojos desorbitados, fenómenos nerviosos inquietantes.

Madame B…-Edad: treinta y siete años. Algo débil, pero nerviosa y más resistente de lo que parece a primera vista. Ha soportado, desde las doce y media hasta las ocho menos cuarto, un sombrero tipo anteojera, que oculta completamente el ojo y el perfil derechos. Sin más accidentes que un giro característico de la cabeza y manifestaciones de ceguera a medias (choque violento con un mueble, encuentro con un caballo de coche de punto, derribo de una bandeja llena de pasteles, etc.) A eso de las 7,35 el sujeto da muestras de fatiga: bostezos repetidos; cefalalgia; vértigos; náuseas. La desaparición de estos síntomas coincide con el abandono del sombrero-anteojera.

Sigue leyendo

Cita

“Conozco calles y casas donde se han construido grandes fábricas que roban la luz de las cocinas donde la mujer pasa casi toda su vida. Durante todo el día las máquinas producen un ruido infernal. Al saber que la mayoría de quienes allí trabajan son mujeres y muchachas, uno imagina que sus cuerpos giran al compás de esas máquinas. La madre se pregunta con qué cuenta para vivir. Si está por llegar otro bebé, espera que nazca muerto. Comienza a ingerir drogas. Casi no necesito decirles qué clase de sufrimiento y dolores atraviesa si el bebé vive. O la impresión que sufre la madre si le dicen que algo malo ha pasado con el bebé. Siente que será acusada si ha actuado a espaldas de marido, a quien teme. Todo esto se vuelve en contra de la mujer, física y psíquicamente. ¿Podéis imaginar a las mujeres recurriendo a la bebida? Si el niño vive y crece, termina histérico, su aspecto se vuelve desagradable y adquiere carácter atrabiliario… A la vista de semejante espectáculo, una espina se nos clava en el corazón porque sabemos cuál es la causa, y nos consta que no tiene remedio…”

Women’s Cooperative Guild, en Maternity: Letters from working-women (1915)

Cita

“…Existe un mito persa de la creación del mundo anterior al narrado en la Biblia. En aquel mito la mujer crea el mundo, y lo hace por medio del acto natural que le es propio y que no puede ser practicado por los hombres. Da a luz gran número de hijos. Éstos, asombrados por este acto que ellos no pueden repetir, se asustan. “¿Quién nos asegura –piensan– que ella, capaz de darnos la vida, no puede también quitárnosla?”. De modo que, a causa del temor que inspira este misterioso don femenino y su posible contrapartida, la matan.”

Frieda Fromm-Reichmann, en On denial of women’s sexual pleasure.

Cita

Soy una mujer, y me doy a luz. Durante el proceso físico del parto, existe un “período de transición” en el que la energía disminuye, el esfuerzo parece no concluir nunca, y nos asaltan, espiritual y físicamente, “náuseas y frío hasta los huesos”. En semejantes condiciones, por recurrir a los médicos en procurar ayuda y consuelo, miles de mujeres se han convertido en consumidoras de medicamentos atenuantes de dolor, capaces de mitigar la ansiedad y la desesperación al precio de eludir un proceso necesario. Por desgracia, sólo existen unas pocas matronas psíquicamente experimentadas y entrenadas para esta clase de partos, y los psicoobstetras, los médicos, los que nos reducen a una posición supina también en lo psíquico, siguen dominando la profesión psicoterapéutica.

Existe una diferencia entre gritar pidiendo ayuda y exigir ser “dormida”; las mujeres –durante un parto psíquico y físico– deben captar la importancia y el sentido del “estadio de transición”, a fin de aprender a exigir un cuidado y un apoyo activo, y no “el sueño crepuscular” o el adormecimiento. Mientras el parto –en sentido metafórico y literal– continúe siendo una experiencia de entrega pasiva de nuestros cuerpos y de nuestras mentes a la autoridad masculina y a su tecnología, otras clases de cambios sociales sólo podrán transformar en porciones mínimas la relación con nosotras mismas, con el poder y con el mundo exterior a nuestros cuerpos.”

Adrienne Rich, en Nacemos de mujer (1976)

Cita

Informe de la Conferencia Internacional de Población Mundial, Bucarest, 1974

“A pesar de las declaraciones retóricas en el sentido de que las parejas y las familias (nunca las mujeres) tienen derecho a determinar el momento de traer hijos al mundo, y el número de éstos, en ningún caso ese derecho se considera más importante que las exigencias de la economía. Si paseamos nuestra mirada por la historia de los países desarrollados -tanto capitalistas como socialistas- durante los últimos cincuenta años, concluiremos que siempre las mujeres han tenido que adaptar su fertilidad a las necesidades del trabajo o ser carne de cañón; nunca es la economía la que se adapta al crecimiento o decrecimiento de la natalidad.”

“Cómo saber si mi amor es patriarcal” de Coral Herrera Gómez

Del Blog de Coral Herrera Gómez

Claves para encontrar el patriarcado dentro de un@:

La Posesividad es patriarcal: la gente no es tuya: te acompaña un ratito en el camino. Se nos olvida que todos nacemos libres y que los humanos no somos mercancía, se nos olvida que a la gente hay que quererla como a los pájaros que vuelan libres y acuden libremente a tu ventana. Encerrar pajaritos lindos y cortarles las alas es una auténtica crueldad. Se nos olvida todo esto mientras cantamos canciones de amor patriarcal: “Yo soy tuya para siempreeeee”, “Él es mío todo mío, mi amor es todo para él…”, “Sin ti no soy nada”.

-Las jerarquías del Amor son patriarcales: Darle todo el amor a una sola persona es jerarquizar sentimientos. Todos estamos rodeados de gente que nos aprecia y a la que apreciamos. Tenemos familia, amigos y amigas, y gente con la que compartimos aficiones. Olvidarse de estas redes de amor y vivir por y para una sola persona es totalmente antinatural. Una sola persona no puede ser nuestra única razón para ser felices. Demasiada responsabilidad… Tu felicidad está dentro de ti y en las redes de afecto que has construido. Decir cosas como “Estoy sola” cuando hay un montón de gente que te quiere, es patriarcal. Jerarquizar afectos y emociones es patriarcal, porque abriendo un poco nuestros horizontes afectivos nos daremos cuenta que el querer es un fenómeno muy diverso. Sigue leyendo

“El propósito espiritual de la menopausia: soltando lastre” de Roslyne Sophia Breillart

Publicado en el blog La nostra menopausa

Durante las primeras etapas de la menopausia, algunas mujeres experimentan un período de duelo que parece interminable. Este duelo es una faceta de un poderoso proceso emocional de muerte y renacimiento. ¿Y por qué la mujer debe pasar por un duelo durante esta fase  de su vida? Experimenta un duelo porque muere psicológicamente y llora una pérdida porque suelta el dolor del mundo a través de su útero. Sigue leyendo