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“Sobre una revolución menstrual: la copa” de Anna Salvia en La Directa

La menstruación es uno de los procesos humanos sobre el que las culturas patriarcales han cargado más tabúes. A lo mejor se debe a que es una manifestación material y periódica de la sexualidad de la mujer. Y la sexualidad de la mujer uno de los mayores campos de batalla en la domesticación humana, puesto que a parte de ser clave en la “producción” de nuevos seres humanos, nos conecta directamente con nosotras mismas y con nuestras necesidades y deseos, por lo que nos hace menos manipulables.

En nuestra cultura, el tabú ha mutado hacia la invisibilización y la ocultación. Las campañas publicitarias de compresas y tampones ilustran e intensifican este deseo de que nadie note que tengo la regla (a poder ser, ¡ni yo misma!). Del mismo modo, en las producciones artísticas de nuestra cultura (películas, canciones, novelas, etc.) encontramos muy pocas referencias y la mayoría negativas a este fenómeno que ocupa, de media, una quinta parte de la etapa fértil de las mujeres. ¡Es como si no existiera!

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