“Negra, lesbiana y mala madre” de Elvira Lindo, El País

El País (01/06/2014)

No es fácil ser mujer y estar a la vista de todo el mundo. Se puede estar a la vista de todo el mundo por distintas razones: por tu propia actividad profesional o por la de tu pareja. En algún endemoniado caso coinciden las dos circunstancias, entonces, la mujer en cuestión ha de estar preparada para tener la culpa. ¿La culpa de qué? De lo suyo y de lo ajeno. La mujer, en la imaginería popular, es la que maneja los hilos en la sombra. Eso permite al hombre mandar sin ser absolutamente responsable de lo que hace.

En estos días, he leído aquí y allá reportajes sobre las mujeres-de: un aleccionador reportaje en el que se explicaba con detalle cómo cazar a un hombre poderoso, poniendo como ejemplo a Elena Ochoa, la esposa del arquitecto Norman Foster; otro, en el que se redimía a Arias Cañete de sus requiebros machistas desvelando que en casa es su mujer quien manda, y hasta una crónica que daba a conocer al gran público cómo es la mujer que conquistó el corazón de la nueva estrella política, Pablo Iglesias. Las mujeres siguen dando un toque de color, alumbran los reportajes y permiten a los periódicos ofrecer ese toque de papel couché que los lectores serios sólo se conceden cuando van a la peluquería. Sigue leyendo

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“Johansson y otras chicas del montón” de Elvira Lindo en El País

El País, 27/04/2014

¿Se ha fijado usted en el marcado espacio que suele haber entre los muslos de las modelos que anuncian bañadores? Es como si el pubis de esas chicas estuviera dibujado con un tiralíneas que definiera una línea recta entre las ingles. Pobres, esas modelos que vemos en la publicidad no pueden experimentar el placer que las mujeres del montón sentimos cuando en verano, yendo con vestido, la mollita interior de un muslo acaricia la mollita del otro. Es un placer barato y valioso. Sigue leyendo

“¿Se acuerdan de aquello?” de Elvira Lindo, El País

Suplemento Domingo (04/05/2014)

Si en España los canales deportivos están que arden con ese partido entre un Madrid y otro Madrid que se presenta en el horizonte, aquí en los Estados se han dedicado estos días a exprimir, como solo los periodistas deportivos saben hacerlo, las palabras de Donald Sterling, el propietario del equipo Los Angeles Clippers. Alguien filtró la conversación que el viejarraco Sterling había mantenido con su joven novia en la cual se despachaba a gusto contra los negros. La filtración le ha defenestrado. Eso si no le obligan a vender el equipo. La discusión entre Sterling y su amante venía a propósito de una foto que esta colgó en Instagram con el jugador Magic Johnson. Este anciano podrido de dinero le advertía que no pensaba tolerar de ahí en adelante que su novia llevara negros a los partidos y menos que se hiciera fotos con ellos. Esa fue una de las perlas de una pelea lamentable en la que el empresario aderezó su racismo con una profunda misoginia. Sigue leyendo