Amaia Pérez Orozco: Poner la vida en el centro

“Queda bonito hablar de igualdad en el mercado laboral y no plantearse quién limpia el váter en casa”

Entrevista publicada en eldiario.es por Ana Requena Aguilar

Amaia Pérez Orozco es una de las referentes de la economía feminista, o de “las miradas feministas sobre la economía”, como ella prefiere llamala. Pérez Orozco es economista, participa activamente en movimientos sociales y acaba de publicar “Subversión feminista de la economía“, editado por Traficantes de Sueños. En el libro, hace una crítica profunda del sistema e insiste sobre el concepto “sostenibilidad de la vida”. “Mucha gente dice que eso de poner la vida en el centro no es feminista, que es de sentido común. Sería maravilloso que todo el mudo lo hiciera, pero no es así. Además, es feminista en sentido genealógico porque se vincula con debates históricos del feminismo, entre ellos el de lo personal es político, porque intenta poner en relación las macroestructuras con la vida”, defiende.

¿Qué es la economía feminista?

Es diversa pero podríamos decir que tiene tres elementos definitorios: por un lado, desplazar a los mercados como el eje analítico y de intervención política, es decir, que el centro de atención dejen de ser los flujos monetarios y la creación de valor de cambio y pasen a ser los procesos de sostenibilidad de la vida. Eso implica sacar a la luz todos los trabajos normalmente invisibilizados que están sosteniendo a la vida y que en el sistema capitalista heteropatriarcal permanecen ocultos y están históricamente asociaciados a las mujeres y la feminidad. El segundo elemento es situar el género como una variable clave que atraviesa el sistema socioeconómico, es decir, no es un elemento adicional, sino que las relaciones de género y desigualdad son un un eje estructural del sistema, el capitalismo es un capitalismo heteropatriarcal. El tercer elemento es no creer en la objetividad como neutralidad valorativa: creer que todo conocimiento del mundo está relacionado con una determinada posición política, explicitar tu posicionamiento y crear conocimiento con una clara vocación de transformar el sistema. Sigue leyendo

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“Negra, lesbiana y mala madre” de Elvira Lindo, El País

El País (01/06/2014)

No es fácil ser mujer y estar a la vista de todo el mundo. Se puede estar a la vista de todo el mundo por distintas razones: por tu propia actividad profesional o por la de tu pareja. En algún endemoniado caso coinciden las dos circunstancias, entonces, la mujer en cuestión ha de estar preparada para tener la culpa. ¿La culpa de qué? De lo suyo y de lo ajeno. La mujer, en la imaginería popular, es la que maneja los hilos en la sombra. Eso permite al hombre mandar sin ser absolutamente responsable de lo que hace.

En estos días, he leído aquí y allá reportajes sobre las mujeres-de: un aleccionador reportaje en el que se explicaba con detalle cómo cazar a un hombre poderoso, poniendo como ejemplo a Elena Ochoa, la esposa del arquitecto Norman Foster; otro, en el que se redimía a Arias Cañete de sus requiebros machistas desvelando que en casa es su mujer quien manda, y hasta una crónica que daba a conocer al gran público cómo es la mujer que conquistó el corazón de la nueva estrella política, Pablo Iglesias. Las mujeres siguen dando un toque de color, alumbran los reportajes y permiten a los periódicos ofrecer ese toque de papel couché que los lectores serios sólo se conceden cuando van a la peluquería. Sigue leyendo

Cita

La consigna “sé linda, amable, cariñosa y no te quejes” corre por la sangre del inconciente colectivo de la mujer hace tantos años como los años que hacen que las mujeres miraron su primera menstruación y sintieron vergüenza, susto, rechazo o asco; o sea, desde el momento en que el alma de la mujer empezó a ser invadida por voces críticas patriarcales.

Graciela Cohen, Amar y permanecer

“Johansson y otras chicas del montón” de Elvira Lindo en El País

El País, 27/04/2014

¿Se ha fijado usted en el marcado espacio que suele haber entre los muslos de las modelos que anuncian bañadores? Es como si el pubis de esas chicas estuviera dibujado con un tiralíneas que definiera una línea recta entre las ingles. Pobres, esas modelos que vemos en la publicidad no pueden experimentar el placer que las mujeres del montón sentimos cuando en verano, yendo con vestido, la mollita interior de un muslo acaricia la mollita del otro. Es un placer barato y valioso. Sigue leyendo

“Una historia para no saber” de Elvira Lindo, El País

El País del Domingo (16/09/2007)

Si te empeñas, hasta en los actos literarios acabas encontrando un ser humano. Yo tengo a mi lado a uno, Luis, maestro jubilado al que vemos de higos a brevas, pero con el que mantenemos fuertes vínculos de amistad. La comida es de un pantagruelismo español; es decir, dura cuatro horas, en las que da tiempo a hablar de lo divino y en algún momento precioso, como éste, de lo humano. Percibo en la mirada del maestro un brillo de melancolía y le pregunto qué tal va la vida. Salen algunas penas que no vienen al caso y, como suele ocurrir, Luis habla del gran apoyo que tiene en su niña. Su niña tiene síndrome de Down. Todos vamos cumpliendo años y la vamos dejando atrás, en esa especie de infancia eterna en la que los sentimientos se expresan sin barreras emocionales. Los niños con síndrome de Down te dicen que te quieren con una rotundidad apabullante, y su capacidad de querer es la mejor parte de su síndrome. Sigue leyendo

“Cariño” por Perico Pastor, en La Vanguardia

Suplemento Culturas n.620 (07/05/2014)

Esto no va de arte.

Aeropuerto del Prat a principios del mes de abril. Yendo a buscar mi vuelo veo por el rabillo del ojo una pareja, sentada en alguno de los butacones de la sala de espera, que comparte un botellín de agua en sendos vasos de plástico. Tienen unos sesenta años, de cabellos blancos impecables, van vestidos cómodos para viajar, muy cuidados. Supongo que ha sido el gesto conyugal, del afecto largamente compartido el que me ha atraído, pero no entiendo por qué me ha llamado la atención la escena hasta que la analizo en el recuerdo: ambos son hombres. Sigue leyendo

“¿Se acuerdan de aquello?” de Elvira Lindo, El País

Suplemento Domingo (04/05/2014)

Si en España los canales deportivos están que arden con ese partido entre un Madrid y otro Madrid que se presenta en el horizonte, aquí en los Estados se han dedicado estos días a exprimir, como solo los periodistas deportivos saben hacerlo, las palabras de Donald Sterling, el propietario del equipo Los Angeles Clippers. Alguien filtró la conversación que el viejarraco Sterling había mantenido con su joven novia en la cual se despachaba a gusto contra los negros. La filtración le ha defenestrado. Eso si no le obligan a vender el equipo. La discusión entre Sterling y su amante venía a propósito de una foto que esta colgó en Instagram con el jugador Magic Johnson. Este anciano podrido de dinero le advertía que no pensaba tolerar de ahí en adelante que su novia llevara negros a los partidos y menos que se hiciera fotos con ellos. Esa fue una de las perlas de una pelea lamentable en la que el empresario aderezó su racismo con una profunda misoginia. Sigue leyendo

Vídeo

¿Somos poliamoros@s?

Da para muchos cafés el tema de la poligamia, la poliandria y la poliamoría (es decir, relaciones estables y abiertas entre más de dos personas). Ya sabéis que me gusta provocar, cuestionar y cuestionarme. Os dejo con material para vuestra cueva.

El regreso de lo femenino

Hace tiempo que vengo percatándome que la profunda crisis de modelo e identidad que afecta a nuestras sociedades (y a nosotr@s como individuos) está facilitando que empiece a fluir nuevamente la energía femenina. La preocupación ecológica, la convergencia hacia la horizontalidad en las empresas, el trabajo por objetivos, las nuevas maneras de sanar y cuidar, son algunos ejemplos. ¿Habéis tenido alguna entrevista laboral últimamente? ¿Estáis tratando de encontrar soci@s para un proyecto? Bien, pues ahora también “se valora” el mundo de lo intangible: la empatía, la intuición, la percepción, la creatividad; la lealtad, la capacidad de afecto, la capacidad de adaptarse a cualquier situación cambiante,… lo femenino está emergiendo de su propia tumba con la fuerza de un géiser. Sigue leyendo

Cuando la mujer quiere morir

Pertenezco a una familia que prefiere a los niños. Crecí con ese estribillo en mi cabeza y llegué a estar convencida de que ser hombre era mejor. Creía, a pies puntillas, en la falacia de que los hombres sí son libres. Ahora entiendo que, para no ser rechazada, para agradar a aquellos a quienes más quería, de los que dependía, traté de ser “un hombre”, rechacé mi propia naturaleza, quien yo soy. Y en cierta manera lo conseguí, aunque comprometiendo, claro está, mi propia libertad y mi equilibrio emocional.

Viajando por la nube encontré este documental estremecedor titulado “La maldición de ser niña”. Es un trabajo excelente que recoge testimonios de la India, Pakistán y la China sobre cómo y por qué se han desecho hasta la fecha en esos países de unos 100 millones de niñas (¡!!!!), mediante el asesinato, el abandono o el aborto. Sigue leyendo