Cita

Soy una mujer, y me doy a luz. Durante el proceso físico del parto, existe un “período de transición” en el que la energía disminuye, el esfuerzo parece no concluir nunca, y nos asaltan, espiritual y físicamente, “náuseas y frío hasta los huesos”. En semejantes condiciones, por recurrir a los médicos en procurar ayuda y consuelo, miles de mujeres se han convertido en consumidoras de medicamentos atenuantes de dolor, capaces de mitigar la ansiedad y la desesperación al precio de eludir un proceso necesario. Por desgracia, sólo existen unas pocas matronas psíquicamente experimentadas y entrenadas para esta clase de partos, y los psicoobstetras, los médicos, los que nos reducen a una posición supina también en lo psíquico, siguen dominando la profesión psicoterapéutica.

Existe una diferencia entre gritar pidiendo ayuda y exigir ser “dormida”; las mujeres –durante un parto psíquico y físico– deben captar la importancia y el sentido del “estadio de transición”, a fin de aprender a exigir un cuidado y un apoyo activo, y no “el sueño crepuscular” o el adormecimiento. Mientras el parto –en sentido metafórico y literal– continúe siendo una experiencia de entrega pasiva de nuestros cuerpos y de nuestras mentes a la autoridad masculina y a su tecnología, otras clases de cambios sociales sólo podrán transformar en porciones mínimas la relación con nosotras mismas, con el poder y con el mundo exterior a nuestros cuerpos.”

Adrienne Rich, en Nacemos de mujer (1976)

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“La luna en tu vientre” de Roslyne Sophia Breillat

Traducción del inglés: Christian Ortiz

La mujer comienza  su viaje lunar interior durante la fase joven de su vida, cuando su vientre comienza a ovular y sangrar con los ciclos de la luna. Esta fase está simbolizada por la media luna en forma una fina luna nueva.

A medida que su cuerpo madura y madura, se mueve a través de la fase de la Madre simbolizada por la redondez brillante de la luna llena. Y a medida que desciende a las profundidades de la sabiduría y al poder de su vientre durante la fase de menopausia, se convierte en la Diosa Oscura, la que vive en el misterio profundo de la fase oscura de la luna. Sigue leyendo

“Sobre el sexismo en los cuentos tradicionales” de Virginia Imaz

Publicado en el blog Y que tenga de repente (24/04/213)

Amo los cuentos. Me crié en oralidad. Y pese a estar repetidamente expuesta a la “nefasta” influencia de algunos perfiles de heroínas como la Cenicienta, la Bella Durmiente del bosque, Blancanieves y tantas otras, mira tú por dónde, salí feminista. Es por ello que quiero aquí y ahora romper una lanza en favor de los tan denostados cuentos de hadas y compartir mi experiencia como escuchadora insaciable y como narradora profesional en relación al “sexismo” y otros “ismos” atribuidos a los cuentos populares. Es cierto que los cuentos tradicionales, en la medida que son una manifestación del imaginario colectivo, una producción cultural, están también impregnados de valores discriminatorios de todo tipo. ¿Cómo no van a estarlo? Si fuera de otro modo, ahí sí que me resultaría extraordinariamente sospechoso. Sigue leyendo

“El propósito espiritual de la menopausia: soltando lastre” de Roslyne Sophia Breillart

Publicado en el blog La nostra menopausa

Durante las primeras etapas de la menopausia, algunas mujeres experimentan un período de duelo que parece interminable. Este duelo es una faceta de un poderoso proceso emocional de muerte y renacimiento. ¿Y por qué la mujer debe pasar por un duelo durante esta fase  de su vida? Experimenta un duelo porque muere psicológicamente y llora una pérdida porque suelta el dolor del mundo a través de su útero. Sigue leyendo

“La menopausia, esta gran oportunidad”, de Eulàlia Pàmies

Publicado en la web Ella y el abanico (06/05/2014)

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Acompañar a nuestras hijas en su primera regla

La menarquia o primera regla es uno de los momentos iniciáticos en la vida de una mujer. Por eso es importante que las niñas lo puedan vivir desde la confianza y la celebración y no, como lo vivimos en nuestra generación, desde la culpa, el miedo y el menosprecio del cuerpo femenino y su sexualidad. La comprensión y aceptación de nuestra naturaleza cíclica, que nos acompañará durante varias décadas de nuestra vida, es indispensable para poder crecer saludable y en sintonía. Para sacar el mayor partido de los dones del ciclo menstrual, es importante que las mujeres los conozcamos, los experimentemos y los podamos transmitir a las siguientes generaciones (hombres y mujeres) mediante nuestra aptitud y nuestro ejemplo. No valen los discursitos incongruentes. Por eso, cambiar la percepción del ciclo menstrual exige un gran esfuerzo de nuestra parte pues pertenecemos a una generación que, a grandes rasgos, percibe el ciclo menstrual como un incordio (doloroso o no), como una vergüenza que esconder. Ni se nos ocurre pensar que hay algo de positivo en nuestro “síndrome premenstrual” y en nuestra regla, y que podemos sacar partido de ello. “¿Es que acaso lo hay?”, estaréis pensando algunas. Bien, yo os animo a investigar, a observar, a sentir. Sigue leyendo

Minientrada

Releer

Cada vez me gusta más releer. ¿No os ha pasado releer un libro años después y descubrir múltiples y nuevas significaciones, incluso nuevos personajes? Con el paso del tiempo las cosas se perciben de otro modo. Como la historia, que se escribe y se sobrescribe a la luz de nuevos hallazgos, con la distancia del desapego, ensanchando las perspectivas. Últimamente releo mi vida a la luz de la luna, he comprendido algo y hasta he descubierto a una larga y bella estirpe de abuelas que vivían detrás de mi sombra. Me gusta releer, releerlo todo. Acaso mis sentidos dejen algún de estrechar mi percepción.