Roger-Pol Droit: lo que hay que hacer es sentir

Roger-Pol Droit, doctor en Filosofía, investigador, autor de 30 libros traducidos a 20 lenguas.

66 años. Parisino. Vivo en pareja, una hija. Soy profesor en la facultad de Ciencias Políticas e investigador del CNRS. Vivimos una época de transición y mutación fantástica con grandes peligros y esperanzas. No tengo fe, pero puesto que sé que no sé, quizá me sorprenda.

“No hay nada que comprender, lo que hay que hacer es sentir”

Entrevista publicada en La Vanguardia (2/03/2015), por Ima Sanchís

Así que sabe elegir los melones… Sí, y ese será mi epitafio, porque ilustra un saber sensible, la confianza que debemos tener en nuestras propias sensaciones pero sin certidumbres, porque con los melones nunca se sabe.

Metáfora del saber vivir… Durante mucho tiempo pensé que saber cómo vivir era muy complicado, ahora creo que es sencillísimo: no hay nada que comprender, lo que hay que hacer es sentir.

¿Nos tomamos demasiado en serio el juego de la vida? Quizá el hecho de tomárselo como un juego sea la manera más seria de tomárselo. Cualquier proyecto o acción comienza con un “vale que éramos…”, vale que éramos filósofos, cantantes o buscadores de justicia. Sigue leyendo

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“Cómo saber si mi amor es patriarcal” de Coral Herrera Gómez

Del Blog de Coral Herrera Gómez

Claves para encontrar el patriarcado dentro de un@:

La Posesividad es patriarcal: la gente no es tuya: te acompaña un ratito en el camino. Se nos olvida que todos nacemos libres y que los humanos no somos mercancía, se nos olvida que a la gente hay que quererla como a los pájaros que vuelan libres y acuden libremente a tu ventana. Encerrar pajaritos lindos y cortarles las alas es una auténtica crueldad. Se nos olvida todo esto mientras cantamos canciones de amor patriarcal: “Yo soy tuya para siempreeeee”, “Él es mío todo mío, mi amor es todo para él…”, “Sin ti no soy nada”.

-Las jerarquías del Amor son patriarcales: Darle todo el amor a una sola persona es jerarquizar sentimientos. Todos estamos rodeados de gente que nos aprecia y a la que apreciamos. Tenemos familia, amigos y amigas, y gente con la que compartimos aficiones. Olvidarse de estas redes de amor y vivir por y para una sola persona es totalmente antinatural. Una sola persona no puede ser nuestra única razón para ser felices. Demasiada responsabilidad… Tu felicidad está dentro de ti y en las redes de afecto que has construido. Decir cosas como “Estoy sola” cuando hay un montón de gente que te quiere, es patriarcal. Jerarquizar afectos y emociones es patriarcal, porque abriendo un poco nuestros horizontes afectivos nos daremos cuenta que el querer es un fenómeno muy diverso. Sigue leyendo

Cita

“De la semilla crece una raíz, después un brote; del brote, las hojas de la plántula; de las hojas, el pedúnculo; alrededor de éste, las ramas; arriba del todo, la flor… No podemos decir que la semilla causa el crecimiento, ni que tan siquiera el suelo lo haga. Podemos decir que las potencialidades del crecimiento residen en la semilla, en las fuerzas misteriosas de la vida, que, cuando se favorecen adecuadamente, toman determinadas formas.”

Mary Caroline Richards, Centering in Pottery, Poetry and the Person

Sheila Heen: “Hay cosas de uno que sólo pueden decirle los demás”, en La Vanguardia

La Contra de La Vanguardia (10/06/2014).

Entrevista de Lluís Amiguet a Sheila Heen, profesora de Negociación en Harvard; autora del best seller “Difficult conversations“.

Cuanto más poder tienes, más tiempo dedicas a negociaciones difíciles.
Si gozas de una vida plácida, es que no pintas nada.
Y el gran problema de los que mandan es que nadie les dice sus defectos, por eso suelen darse cuenta de ellos cuando ya es tarde para corregirlos…
…Y para salvar el cargo.
O la pareja, o la amistad, o el respeto de los demás. Por eso es tan importante aprender a discernir qué hay de cierto en una crítica.
¿No hay que saber también ignorarlas?
Siempre hay algo de verdad en ellas: incluso en los insultos de tu hijo de 11 años en una rabieta, y has de aprovecharlas para mejorar.
Tomo nota.
Pero la mayor parte de las reacciones que provocan tus defectos son mudas.
¿…?
Son ese correo que no te enviaron, porque despreciaste a la secretaria y ella “se olvidó” de ponerte en lista; o esa reunión a la que nadie te convocó por lo que llegas a berrear cuando alguien te lleva la contraria; o la fiesta a la que nadie te invitó por tus chistes de mal gusto cuando te tomas dos copas…
Casi mejor no enterarme.
Queremos que nos quieran tal como somos, pero también aspiramos a ser mejores.
¿Son dos deseos irreconciliables?
La madurez es saber conciliarlos. Ser capaz de admitir una crítica sin dejar de confiar en ti mismo y discernir y aprovechar lo que hay en ella de cierto para corregirte.
¿Cómo? Sigue leyendo