“Joan, belleza y luto”, por Elvira Lindo en El País

 6 de junio de 2015

Que “los tipos duros no bailan” ya no es algo sensatamente defendible. El título de la novela de Norman Mailer está anclado en una época en que ser duro todavía tenía prestigio. Ahora, atendiendo a la verdad, habría que decir que los que no bailan son los tímidos, los que se creen torpes o temen el ridículo, y más bien lo que producen, esos tipos, es ternura, cuando se aferran a la barra por ser incapaces de dejar que se les muevan los pies. El tiempo en el que “duro” podía ser un adjetivo halagador pasó, pero en absoluto nos hemos librado de los estereotipos que acompañan al sexo, o al género, dígase como se diga: a la rubia guapa se le sigue presuponiendo cierta flojera mental y provoca más interés sexual que otra cosa, tal vez sea esa la explicación de la célebre frialdad de las rubias, de esa distancia defensiva que algunos hombres consideran mal humor; la mujer que vive de su inteligencia o su talento debe hacer por borrar lo voluptuoso, lo sexy, lo femenino para que el interlocutor no se le despiste o para que, sencillamente, la tomen en serio. Sigue leyendo

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“Los peligros de la paz”, por María Zambrano

Artículo publicado en Diario 16, noviembre de 1990 (durante la guerra del Golfo)

Nadie osaría hoy manifestar duda alguna acerca de la guerra: nadie en nombre de nada puede defender su causa. Y, en consecuencia, nadie, tampoco, puede dejar de depositar su voto en esa urna invisible que recoge las humanas voluntades, su voto por la paz. Pero resulta un tanto incierto saber si ese voto por la paz en muchos casos va acompañado de la conciencia, o del presentimiento al menos, de los problemas más hondos y serios que el “estado de paz” comporta.

Pues que se trata no solamente de que no haya guerra, esa que sería ciertamente la última de toda una historia, sino que se trata de establecer la vida en vista de la paz. Y la paz es ante todo la ausencia de la guerra, pero es algo más, mucho más, la paz es un modo de vivir, un modo de habitar en el planeta, un modo de ser hombre; la condición preliminar para la relación del hombre en su plenitud, ya que la criatura humana es una promesa. Sigue leyendo

Roger-Pol Droit: lo que hay que hacer es sentir

Roger-Pol Droit, doctor en Filosofía, investigador, autor de 30 libros traducidos a 20 lenguas.

66 años. Parisino. Vivo en pareja, una hija. Soy profesor en la facultad de Ciencias Políticas e investigador del CNRS. Vivimos una época de transición y mutación fantástica con grandes peligros y esperanzas. No tengo fe, pero puesto que sé que no sé, quizá me sorprenda.

“No hay nada que comprender, lo que hay que hacer es sentir”

Entrevista publicada en La Vanguardia (2/03/2015), por Ima Sanchís

Así que sabe elegir los melones… Sí, y ese será mi epitafio, porque ilustra un saber sensible, la confianza que debemos tener en nuestras propias sensaciones pero sin certidumbres, porque con los melones nunca se sabe.

Metáfora del saber vivir… Durante mucho tiempo pensé que saber cómo vivir era muy complicado, ahora creo que es sencillísimo: no hay nada que comprender, lo que hay que hacer es sentir.

¿Nos tomamos demasiado en serio el juego de la vida? Quizá el hecho de tomárselo como un juego sea la manera más seria de tomárselo. Cualquier proyecto o acción comienza con un “vale que éramos…”, vale que éramos filósofos, cantantes o buscadores de justicia. Sigue leyendo

Amaia Pérez Orozco: Poner la vida en el centro

“Queda bonito hablar de igualdad en el mercado laboral y no plantearse quién limpia el váter en casa”

Entrevista publicada en eldiario.es por Ana Requena Aguilar

Amaia Pérez Orozco es una de las referentes de la economía feminista, o de “las miradas feministas sobre la economía”, como ella prefiere llamala. Pérez Orozco es economista, participa activamente en movimientos sociales y acaba de publicar “Subversión feminista de la economía“, editado por Traficantes de Sueños. En el libro, hace una crítica profunda del sistema e insiste sobre el concepto “sostenibilidad de la vida”. “Mucha gente dice que eso de poner la vida en el centro no es feminista, que es de sentido común. Sería maravilloso que todo el mudo lo hiciera, pero no es así. Además, es feminista en sentido genealógico porque se vincula con debates históricos del feminismo, entre ellos el de lo personal es político, porque intenta poner en relación las macroestructuras con la vida”, defiende.

¿Qué es la economía feminista?

Es diversa pero podríamos decir que tiene tres elementos definitorios: por un lado, desplazar a los mercados como el eje analítico y de intervención política, es decir, que el centro de atención dejen de ser los flujos monetarios y la creación de valor de cambio y pasen a ser los procesos de sostenibilidad de la vida. Eso implica sacar a la luz todos los trabajos normalmente invisibilizados que están sosteniendo a la vida y que en el sistema capitalista heteropatriarcal permanecen ocultos y están históricamente asociaciados a las mujeres y la feminidad. El segundo elemento es situar el género como una variable clave que atraviesa el sistema socioeconómico, es decir, no es un elemento adicional, sino que las relaciones de género y desigualdad son un un eje estructural del sistema, el capitalismo es un capitalismo heteropatriarcal. El tercer elemento es no creer en la objetividad como neutralidad valorativa: creer que todo conocimiento del mundo está relacionado con una determinada posición política, explicitar tu posicionamiento y crear conocimiento con una clara vocación de transformar el sistema. Sigue leyendo

“Cómo saber si mi amor es patriarcal” de Coral Herrera Gómez

Del Blog de Coral Herrera Gómez

Claves para encontrar el patriarcado dentro de un@:

La Posesividad es patriarcal: la gente no es tuya: te acompaña un ratito en el camino. Se nos olvida que todos nacemos libres y que los humanos no somos mercancía, se nos olvida que a la gente hay que quererla como a los pájaros que vuelan libres y acuden libremente a tu ventana. Encerrar pajaritos lindos y cortarles las alas es una auténtica crueldad. Se nos olvida todo esto mientras cantamos canciones de amor patriarcal: “Yo soy tuya para siempreeeee”, “Él es mío todo mío, mi amor es todo para él…”, “Sin ti no soy nada”.

-Las jerarquías del Amor son patriarcales: Darle todo el amor a una sola persona es jerarquizar sentimientos. Todos estamos rodeados de gente que nos aprecia y a la que apreciamos. Tenemos familia, amigos y amigas, y gente con la que compartimos aficiones. Olvidarse de estas redes de amor y vivir por y para una sola persona es totalmente antinatural. Una sola persona no puede ser nuestra única razón para ser felices. Demasiada responsabilidad… Tu felicidad está dentro de ti y en las redes de afecto que has construido. Decir cosas como “Estoy sola” cuando hay un montón de gente que te quiere, es patriarcal. Jerarquizar afectos y emociones es patriarcal, porque abriendo un poco nuestros horizontes afectivos nos daremos cuenta que el querer es un fenómeno muy diverso. Sigue leyendo

“La luna en tu vientre” de Roslyne Sophia Breillat

Traducción del inglés: Christian Ortiz

La mujer comienza  su viaje lunar interior durante la fase joven de su vida, cuando su vientre comienza a ovular y sangrar con los ciclos de la luna. Esta fase está simbolizada por la media luna en forma una fina luna nueva.

A medida que su cuerpo madura y madura, se mueve a través de la fase de la Madre simbolizada por la redondez brillante de la luna llena. Y a medida que desciende a las profundidades de la sabiduría y al poder de su vientre durante la fase de menopausia, se convierte en la Diosa Oscura, la que vive en el misterio profundo de la fase oscura de la luna. Sigue leyendo

“La batalla más formidable por la dignidad” de Soledad Gallego-Díaz, El País

El País, Domingo (18/05/2014)

Una de las más grandes luchas de la historia por los derechos civiles se está desarrollando ante nuestros ojos, casi sin que lo advirtamos. Es la lucha de centenares de miles de niñas y adolescentes por ir a la escuela y recibir una formación que les ayude a independizarse de las estructuras sociales y religiosas que les niegan el acceso a las reglas que rigen en beneficio de los hombres. Es una guerra invisible, una rebelión que se extiende poco a poco, y que, inexplicablemente, no ha logrado despertar nuestro interés, nuestro apoyo, pese a que se trata de la más formidable batalla que se pueda dar por la dignidad del ser humano, ya que la están librando tercas niñas pequeñas y arriesgadas maestras y maestros, que se juegan la vida ayudándoles a esconder libros bajo los burkas. Sigue leyendo

“Sobre el sexismo en los cuentos tradicionales” de Virginia Imaz

Publicado en el blog Y que tenga de repente (24/04/213)

Amo los cuentos. Me crié en oralidad. Y pese a estar repetidamente expuesta a la “nefasta” influencia de algunos perfiles de heroínas como la Cenicienta, la Bella Durmiente del bosque, Blancanieves y tantas otras, mira tú por dónde, salí feminista. Es por ello que quiero aquí y ahora romper una lanza en favor de los tan denostados cuentos de hadas y compartir mi experiencia como escuchadora insaciable y como narradora profesional en relación al “sexismo” y otros “ismos” atribuidos a los cuentos populares. Es cierto que los cuentos tradicionales, en la medida que son una manifestación del imaginario colectivo, una producción cultural, están también impregnados de valores discriminatorios de todo tipo. ¿Cómo no van a estarlo? Si fuera de otro modo, ahí sí que me resultaría extraordinariamente sospechoso. Sigue leyendo

“El propósito espiritual de la menopausia: soltando lastre” de Roslyne Sophia Breillart

Publicado en el blog La nostra menopausa

Durante las primeras etapas de la menopausia, algunas mujeres experimentan un período de duelo que parece interminable. Este duelo es una faceta de un poderoso proceso emocional de muerte y renacimiento. ¿Y por qué la mujer debe pasar por un duelo durante esta fase  de su vida? Experimenta un duelo porque muere psicológicamente y llora una pérdida porque suelta el dolor del mundo a través de su útero. Sigue leyendo

“El riesgo de vivir” de Remei Margarit, La Vanguardia

La Vanguardia (07/06/2014)

Una educadora de una escuela de primera infancia me explicaba que un día, un niño de dos años y medio al que le ponía límites por demasiado alborotador, él, con una gran seriedad, le preguntó: “¿Tú me quieres?”. La gran pregunta del vivir. Porque vivir significa relacionarse los unos con los otros, y cuando por primera vez uno se dirige a una persona desconocida no sabe si la aceptará o no, si serán amigos o no, si será fiable o no. Y esta incertidumbre nos acompaña de por vida, pues incluso con las personas ya conocidas surgen cambios de actitud por malentendidos o diferencias que los años acentúan. Nunca hay certezas, quizá el compañero del trayecto vital sea un “¿quién sabe?”. Y si no se quieren buscar certezas perfectas, tal vez ese quién sabe nos abra espacios de libertad. Sigue leyendo

“La menopausia, esta gran oportunidad”, de Eulàlia Pàmies

Publicado en la web Ella y el abanico (06/05/2014)

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“De sexo, burdeles y prostitutas” de María José Villaverde, El País

El País (04/03/2014)

¿De verdad estamos en el siglo XXI, un siglo invadido por la pornografía, donde un tercio del contenido de las páginas de Internet es porno? A juzgar por el éxito de ventas del libro Cásate y sé sumisa, auspiciado por el arzobispo de Granada, parece más bien que hubiéramos retrocedido al siglo XIX. Lo confirmarían los datos sobre la abstinencia sexual prematrimonial, que se dispara entre los jóvenes católicos, y el movimiento que promueve la renuncia al sexo como forma de vida, que empieza a dejarse oír. En un libro reciente, El arte de dormir sola, la autora, editora de la revista francesa Elle,califica de liberadora su experiencia de 12 años sin sexo. Y un sondeo de junio de 2004 de IPSOS desvela que el 25% de las mujeres y el 15% de los hombres encuestados no había tenido relaciones sexuales en los últimos meses y, lo que es más preocupante, al 26% de los varones no le importaba en absoluto. Según una encuesta de 2010 del Ministerio de Salud japonés, el 36% de los chicos y el 59% de las chicas entre 16 y 19 años no estaban interesados por el sexo. ¿Nos encaminamos hacia una sociedad puritana como reacción al hartazgo que produce el exceso de oferta sexual? Sigue leyendo

“Negra, lesbiana y mala madre” de Elvira Lindo, El País

El País (01/06/2014)

No es fácil ser mujer y estar a la vista de todo el mundo. Se puede estar a la vista de todo el mundo por distintas razones: por tu propia actividad profesional o por la de tu pareja. En algún endemoniado caso coinciden las dos circunstancias, entonces, la mujer en cuestión ha de estar preparada para tener la culpa. ¿La culpa de qué? De lo suyo y de lo ajeno. La mujer, en la imaginería popular, es la que maneja los hilos en la sombra. Eso permite al hombre mandar sin ser absolutamente responsable de lo que hace.

En estos días, he leído aquí y allá reportajes sobre las mujeres-de: un aleccionador reportaje en el que se explicaba con detalle cómo cazar a un hombre poderoso, poniendo como ejemplo a Elena Ochoa, la esposa del arquitecto Norman Foster; otro, en el que se redimía a Arias Cañete de sus requiebros machistas desvelando que en casa es su mujer quien manda, y hasta una crónica que daba a conocer al gran público cómo es la mujer que conquistó el corazón de la nueva estrella política, Pablo Iglesias. Las mujeres siguen dando un toque de color, alumbran los reportajes y permiten a los periódicos ofrecer ese toque de papel couché que los lectores serios sólo se conceden cuando van a la peluquería. Sigue leyendo

“Johansson y otras chicas del montón” de Elvira Lindo en El País

El País, 27/04/2014

¿Se ha fijado usted en el marcado espacio que suele haber entre los muslos de las modelos que anuncian bañadores? Es como si el pubis de esas chicas estuviera dibujado con un tiralíneas que definiera una línea recta entre las ingles. Pobres, esas modelos que vemos en la publicidad no pueden experimentar el placer que las mujeres del montón sentimos cuando en verano, yendo con vestido, la mollita interior de un muslo acaricia la mollita del otro. Es un placer barato y valioso. Sigue leyendo

“El amor cuando no hay un duro” de Joaquín Luna en La Vanguardia

(09/04/2014)

Hay mujeres que se lo merecen todo: tiempo, fidelidad, paciencia, comprensión y -finalmente- lo mejor del recuerdo (va por usted).

-Ya, pero no me atrevo a decirle que su plan es fantástico pero voy mal de dinero. Antes no la veo y me invento una excusa que decirle la verdad.

Mi amigo anda atribulado (nunca me invento amigos: ojalá fuera yo el protagonista). Conoció a una mujer casada, notaria, francesa, cuya foto cautiva: una mujer de apenas cuarenta años, elegante y con un halo de estabilidad sugerente. Mantuvieron una charla fugaz y ella -sorpresa- le hizo llegar uno de esos mensajes que no comprometen. Y mi amigo no es tonto.

Sin más, se citaron en una ciudad hecha a medida de un encuentro de 24 horas entre dos desconocidos. Y no fue París, que tiene ritmo de 72 horas, sino una de esas deliciosas capitales de provincia cuya belleza no abruma y donde el tiempo cunde (¡cuántas parejas no se habrán suicidado en escapadas románticas a Florencia!). Funcionó el magnetismo cinematográfico de los dos desconocidos que se atraen y se citan a sabiendas de que no hay futuro. Mi amigo estaba radiante y quiso lo mejor: el mejor hotel, el mejor restaurante, el mejor desayuno… Y se pateó mucho dinero e invitó a todo, no por chulería ni prepotencia, se lo gastó porque lo tenía ese día, porque ella se lo merecía y la situación también. ¿Acaso hay otra forma de vivir?. Sigue leyendo