“Malas madres”, por Rosa Montero en El País Semanal

13 de noviembre de 2016

Hace poco estuve en un maravilloso encuentro de clubes de lectura en Pamplona. Acudieron 460 personas y participé en una fascinante mesa redonda con cuatro mujeres científicas de primera categoría, investigadoras en diversos campos: Paloma Virseda y Begoña Hernández en tecnología y color de los alimentos, Sandra Hervás y Marta Alonso en dos tratamientos oncológicos pioneros. Las cuatro tiene hijos y todas ellas hablaron de la dificultad de compaginar el hecho de ser madres con un alto nivel profesional, y de cómo sentían que de algún modo fallaban tanto en su trabajo como ante sus niños. Pero fue Sandra Hervás, doctora en Biología e investigadora de la inmunoterapia del cáncer en el CIMA de la Universidad de Navarra, quien hizo la intervención más valiente y luminosa en este tema. Contó las dificultades añadidas que afrontó cuando fue a hacer una estancia posdoctoral en el Instituto Pasteur de París y tuvo que llevar con ella a su hijo pequeño. Y, con un sentido del humor sabio y liberador, dijo cosas como: “El primer día que dejé a mi hijo en la guardería me marché llorando, pero de alegría. Y eso te produce un sentimiento de culpabilidad tremendo”. Sigue leyendo

Anuncios

“A vueltas con el instinto maternal”, por Javier Sampedro en El País

28 de febrero de 2016

El titular tiene una trampa: el concepto de “instinto”. Intentemos escapar de ella. Instinto es una palabra fea en nuestros días. Nos parece bien si se aplica a los animales, esas criaturas de Dios que se pasean crudas por el campo y no piensan más que en comer, dormir y copular. Pero en cuanto alguien la extiende al comportamiento humano se gana los rayos y truenos de psicólogos y pensadores, corruptos y perroflautas, tragasantos y ateos profesionales que, según parece, están dispuestos a perdonarle a su propia conciencia cualquier cosa menos un sesgo genético.

El hecho, sin embargo, es que nacemos condicionados por estrato sobre estrato de sesgos genéticos, estructuras cognitivas innatas que nos predisponen a uno u otro comportamiento, y a menudo por nuestro propio bien. Las matemáticas son un gran legado de dos milenios de cultura, pero se basan en una capacidad innata para el álgebra y la geometría que compartimos con los monos y quién sabe con quién más. La física newtoniana, sin menoscabo del genio de Newton, es más o menos la que llevamos programada de serie en nuestros circuitos neuronales, la que nos permite correr y saltar, tropezar y corregir o agarrar al vuelo las llaves del coche que nos acaban de tirar a traición y por la espalda. Entonces, ¿qué impide que las mujeres nazcan con un instinto maternal? ¿En qué disminuiría eso su condición humana? Sigue leyendo

“El hijo de Désirée” de Kate Chopin

Relato publicado por primera vez en Vogue en 1893.  Desconozco quién realizó la traducción. Aquí puede leerse el original en inglés.

Como era un día agradable, Madame Valmondé decidió ir hasta L’Abri a visitar a Désirée y su pequeño hijo.
Pensar en Désirée con un bebé la hacía sonreír. Le parecía mentira que hubiese pasado tanto tiempo desde que Désirée fuera, ella misma, una criatura; desde que Monsieur, al salir a caballo del portón de Valmondé, la hubiese encontrado dormida bajo la sombra de una gran columna de piedra.
La pequeña despertó en los brazos de Monsieur y empezó a gritar, llamando a «Dada». No sabía hacer ni decir nada más. Algunos pensaron que quizá, en forma espontánea, había caminado sola hasta ese lugar, pues ya tenía edad como para dar sus primeros pasos. Otros creían que había sido abandonada por una banda de tejanos, cuya carreta cubierta de lona, tarde aquel día, había cruzado en la balsa de Coton Maïs, un poco más abajo de la plantación. Con el tiempo, Madame Valmondé dejó de lado todas las especulaciones, excepto que Désirée le había sido enviada por la bondadosa Providencia para que ella la amara, ya que no tenía hijos de su propia sangre. Y la niña creció para convertirse en una joven dulce, bella, cariñosa y sencilla, la predilecta de Valmondé. Sigue leyendo

Vídeo

“Monthlies, tu primera luna”, ya en abierto

¿Qué es la menstruación? ¿Qué cambia en la vida de una niña cuando llega la menstruación?

Monthlies es la historia en el cambio de edad de las niñas que están a punto de enfrentarse a una nueva etapa de sus vidas. Junto a ellas la joven audiencia explora el colorido mundo de la mujer escondido detrás de la realidad cotidiana. Lo que comienza como una curiosidad inocente se convierte en un viaje ocurrente y emocional que explora el cuerpo femenino y un nuevo abanico de emociones.

Para visionarlo, clica sobre “Watch on Vimeo”:

<p><a href=”https://vimeo.com/96002000″>Monthlies Spanish dubbing</a> from <a href=”https://vimeo.com/user12734919″>VIAFILM</a&gt; on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

No os perdáis tampoco el documental para adultos, La luna en ti. Lo encontraréis aquí.

Amaia Pérez Orozco: Poner la vida en el centro

“Queda bonito hablar de igualdad en el mercado laboral y no plantearse quién limpia el váter en casa”

Entrevista publicada en eldiario.es por Ana Requena Aguilar

Amaia Pérez Orozco es una de las referentes de la economía feminista, o de “las miradas feministas sobre la economía”, como ella prefiere llamala. Pérez Orozco es economista, participa activamente en movimientos sociales y acaba de publicar “Subversión feminista de la economía“, editado por Traficantes de Sueños. En el libro, hace una crítica profunda del sistema e insiste sobre el concepto “sostenibilidad de la vida”. “Mucha gente dice que eso de poner la vida en el centro no es feminista, que es de sentido común. Sería maravilloso que todo el mudo lo hiciera, pero no es así. Además, es feminista en sentido genealógico porque se vincula con debates históricos del feminismo, entre ellos el de lo personal es político, porque intenta poner en relación las macroestructuras con la vida”, defiende.

¿Qué es la economía feminista?

Es diversa pero podríamos decir que tiene tres elementos definitorios: por un lado, desplazar a los mercados como el eje analítico y de intervención política, es decir, que el centro de atención dejen de ser los flujos monetarios y la creación de valor de cambio y pasen a ser los procesos de sostenibilidad de la vida. Eso implica sacar a la luz todos los trabajos normalmente invisibilizados que están sosteniendo a la vida y que en el sistema capitalista heteropatriarcal permanecen ocultos y están históricamente asociaciados a las mujeres y la feminidad. El segundo elemento es situar el género como una variable clave que atraviesa el sistema socioeconómico, es decir, no es un elemento adicional, sino que las relaciones de género y desigualdad son un un eje estructural del sistema, el capitalismo es un capitalismo heteropatriarcal. El tercer elemento es no creer en la objetividad como neutralidad valorativa: creer que todo conocimiento del mundo está relacionado con una determinada posición política, explicitar tu posicionamiento y crear conocimiento con una clara vocación de transformar el sistema. Sigue leyendo

Vídeo

¿Quién quiere ser feminista?

Hasta el 22 de marzo está disponible en abierto el documental canadiense “¿Quién quiere ser feminista?” (Michael McNamara, 2011), emitido en La noche Temática con motivo del Día de la Mujer. No os lo perdáis, expone de manera clara y amena la evolución del feminismo anglosajón desde sus orígenes hasta la actualidad.

Aquí tenéis el enlace, cortesía de Rosa: http://www.rtve.es/m/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-quien-quiere-ser-feminista/3031980/?media=tve

La gran noticia (y no es lo que pensáis)

Post: The big announcement (and it’s not what you think) by Jen in Altered Type. Traducción propia del inglés.

Jueves, 13 de septiembre de 2012

“Me siento aligerada esta semana. Camino confiada y resuelta, y no es a causa del tiempo soleado que estamos teniendo. Trazo los orígenes de esta ligereza a un anuncio que hicimos la semana pasada a mi familia inmediata. El tipo de anuncio que sentíamos que era hora de hacer. No fue lo que esperaban, estoy segura.

“Octubre marca el final de cinco años de tratar de tener nuestra propia familia, sin éxito“.

Fui escueta.

“Como las personas suelen anunciar las buenas nuevas, la nuestra es que hemos comenzado la fase dos juntos, como pareja sin hijos. No tenemos idea de lo que nos depara el futuro, pero podemos sentir entusiasmo de nuevo.

Confrontativo; tal vez.

Sigue leyendo

Cita

“Conozco calles y casas donde se han construido grandes fábricas que roban la luz de las cocinas donde la mujer pasa casi toda su vida. Durante todo el día las máquinas producen un ruido infernal. Al saber que la mayoría de quienes allí trabajan son mujeres y muchachas, uno imagina que sus cuerpos giran al compás de esas máquinas. La madre se pregunta con qué cuenta para vivir. Si está por llegar otro bebé, espera que nazca muerto. Comienza a ingerir drogas. Casi no necesito decirles qué clase de sufrimiento y dolores atraviesa si el bebé vive. O la impresión que sufre la madre si le dicen que algo malo ha pasado con el bebé. Siente que será acusada si ha actuado a espaldas de marido, a quien teme. Todo esto se vuelve en contra de la mujer, física y psíquicamente. ¿Podéis imaginar a las mujeres recurriendo a la bebida? Si el niño vive y crece, termina histérico, su aspecto se vuelve desagradable y adquiere carácter atrabiliario… A la vista de semejante espectáculo, una espina se nos clava en el corazón porque sabemos cuál es la causa, y nos consta que no tiene remedio…”

Women’s Cooperative Guild, en Maternity: Letters from working-women (1915)

Cita

“Ninguna mujer libre, capaz de controlar del todo sus maternidades, “elegiría” el aborto. En la actualidad, es probable que la mujer pueda, por muchas razones, desmoralizarse hasta el punto de recurrir al aborto como una forma de violencia contra sí misma, como penitencia y expiación. Pero esto debe considerarse en función de los sentimientos culpables y autocompasivos en medio de los cuales crecen tantas mujeres. En una sociedad en la cual las mujeres accedieran a las relaciones sexuales por su voluntad, donde la verdadera contracepción fuera una prioridad genuinamente social, no existiría el “problema del aborto”. Y en semejante sociedad se produciría una notable disminución del desprecio de la mujer por sí misma, fuente psíquica de muchos embarazos no deseados.

El aborto es violencia: una violencia profunda y desesperada que la mujer practica, ante todo, contra sí misma. Continuará siendo la acusación contra otra violencia peor, de la que es una secuela: la violación.”

Adrienne Rich, en Nacemos de mujer (1976)

Imagen

“Simbiosis”, de Ana Álvarez-Errecalde

www.alvarezerrecalde.com

4-Simbiosis-2013

“Mi postura en relación a la maternidad, con la obra SIMBIOSIS se aleja de la idea de SUPERMOM tanto como mi idea de mujer se aleja de la idea de SUPERWOMAN en general. En mi caso no considero la maternidad como un superpoder por encima de l@s hij@s, sino como una relación absolutamente simbiótica, en donde cada ser es completo por sí mismo pero se reinventa y se fortalece en la relación que establece con el/la otr@.”

Ana Álvarez-Errecalde

 

Cita

“…Existe un mito persa de la creación del mundo anterior al narrado en la Biblia. En aquel mito la mujer crea el mundo, y lo hace por medio del acto natural que le es propio y que no puede ser practicado por los hombres. Da a luz gran número de hijos. Éstos, asombrados por este acto que ellos no pueden repetir, se asustan. “¿Quién nos asegura –piensan– que ella, capaz de darnos la vida, no puede también quitárnosla?”. De modo que, a causa del temor que inspira este misterioso don femenino y su posible contrapartida, la matan.”

Frieda Fromm-Reichmann, en On denial of women’s sexual pleasure.

Cita

Soy una mujer, y me doy a luz. Durante el proceso físico del parto, existe un “período de transición” en el que la energía disminuye, el esfuerzo parece no concluir nunca, y nos asaltan, espiritual y físicamente, “náuseas y frío hasta los huesos”. En semejantes condiciones, por recurrir a los médicos en procurar ayuda y consuelo, miles de mujeres se han convertido en consumidoras de medicamentos atenuantes de dolor, capaces de mitigar la ansiedad y la desesperación al precio de eludir un proceso necesario. Por desgracia, sólo existen unas pocas matronas psíquicamente experimentadas y entrenadas para esta clase de partos, y los psicoobstetras, los médicos, los que nos reducen a una posición supina también en lo psíquico, siguen dominando la profesión psicoterapéutica.

Existe una diferencia entre gritar pidiendo ayuda y exigir ser “dormida”; las mujeres –durante un parto psíquico y físico– deben captar la importancia y el sentido del “estadio de transición”, a fin de aprender a exigir un cuidado y un apoyo activo, y no “el sueño crepuscular” o el adormecimiento. Mientras el parto –en sentido metafórico y literal– continúe siendo una experiencia de entrega pasiva de nuestros cuerpos y de nuestras mentes a la autoridad masculina y a su tecnología, otras clases de cambios sociales sólo podrán transformar en porciones mínimas la relación con nosotras mismas, con el poder y con el mundo exterior a nuestros cuerpos.”

Adrienne Rich, en Nacemos de mujer (1976)