“Victoria”, de Renée Vivien

Dame los besos tuyos amargos como lágrimas,

de noche, cuando aprietan los pájaros sus vuelos.

Poseen nuestras cópulas, largas y sin amor,

júbilo de rapiña, crueldad de violaciones.

Tus ojos reflejaron esplendor de tormenta…

¡Exhala tu desprecio hasta en tu propio espasmo,

querida mía, y ábreme con cólera tus labios!

Beberé lentamente las hieles y el veneno.

Tiemblo como un ladrón ante un botín insólito

en la noche de fiebre que apaga tu mirada…

¡El alma brusca y bárbara de los conquistadores

canta en mi propio triunfo al salir de tu lecho!

Renée Vivien. Traducción de Aurora Luque.

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