“Sobre una revolución menstrual: la copa” de Anna Salvia en La Directa

La menstruación es uno de los procesos humanos sobre el que las culturas patriarcales han cargado más tabúes. A lo mejor se debe a que es una manifestación material y periódica de la sexualidad de la mujer. Y la sexualidad de la mujer uno de los mayores campos de batalla en la domesticación humana, puesto que a parte de ser clave en la “producción” de nuevos seres humanos, nos conecta directamente con nosotras mismas y con nuestras necesidades y deseos, por lo que nos hace menos manipulables.

En nuestra cultura, el tabú ha mutado hacia la invisibilización y la ocultación. Las campañas publicitarias de compresas y tampones ilustran e intensifican este deseo de que nadie note que tengo la regla (a poder ser, ¡ni yo misma!). Del mismo modo, en las producciones artísticas de nuestra cultura (películas, canciones, novelas, etc.) encontramos muy pocas referencias y la mayoría negativas a este fenómeno que ocupa, de media, una quinta parte de la etapa fértil de las mujeres. ¡Es como si no existiera!

Esta cultura de invisibilización se materializa en la atención que dedica cada mujer a su propia regla. En general, el desconocimiento que tenemos de este fluido corporal es estremecedor. ¿Qué sabemos sobre su textura, densidad, color, olor, sabor, cantidad, durada? ¿Y sobre cómo estas cualidades varían durante una misma regla o respeto a ciclos anteriores? No le dedicamos ni un segundo, sencillamente queremos que desaparezca y las compresas y tampones son un aliado diseñado para no tener que tocarlo ni verlo.

Sin embargo, en los últimos años, algunas mujeres hemos empezado a utilizar un nuevo y revolucionario producto de gestión del sangrado: la copa menstrual. Revolucionario no sólo por cuestiones de salud, ecológicas o económicas, sino porqué nos obliga a entrar en contacto directo con nuestra menstruación y nuestra vagina.

Nos invita a descubrir que la regla huele bien (el olor que conocíamos era el de la sangre en un medio húmedo y caliente en el que proliferan los microorganismos), tiene una gama de colores intensos y bonitos y su densidad y cantidad varían según el día y el ciclo.  Del mismo modo, al introducir y sacar la copa, entramos en contacto con nuestra vagina y poco a poco vamos tomando  conciencia de sus formas y de los músculos que nos ayudan a expulsarla. De esta manera, vamos aprendiendo a querer esta parte bonita y saludable de nosotras mismas.

Las repercusiones del uso de la copa en la sexualidad de la mujer son gigantes. Desdibuja el tabú menstrual animándonos a empezar a escuchar nuestro ciclo menstrual y nos hace contactar con una parte censurada y menospreciada de nuestro cuerpo, aprendiendo a moverla a conciencia. Y a partir de aquí, abre muchas puertas hacia el autoconocimiento, el compartir saberes y el cambio social.

Traducción de Yaiza Blanch

Resuelve tus dudas sobre la copa menstrual en http://www.miperiodoalnatural.mx/copa-menstrual/

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