Sobre las madres en el cine

Reproduzco un artículo de Laura Freixas titulado “Madres de cine” publicado en La Vanguardia (27/3/2014). Creo que da para pensar y debatir.

“Siempre que protesto por la escasez de directoras de cine, escritoras, políticas o lo que sea -como hacía en mi artículo “Quince por ciento” (La Vanguardia, 13/3/2014)-, alguien me contesta que no importa el sexo del autor o autora, sino sólo el resultado. Pues bien, miremos los resultados.

Propongo como ejemplo el ciclo de cine sobre madres e hijas celebrado del 13 al 20 de este mes en la sala Berlanga de Madrid. Ocho cintas, cinco de cineastas varones (De Sica: Dos mujeres, Bergman: Sonata de otoño, Zambrano: Solas, Haneke: La pianista, y García: Madres e hijas), y tres de directoras: Mi vida sin mí de Coixet, A mi madre le gustan las mujeres de París y La bicicleta verde de Al-Mansur.

En las películas masculinas, aparecen tres tipos de personajes femeninos, de contornos tan bien definidos como si estuvieran recortados en cartón: la buena madre, la mala madre, y la no-madre. La buena madre es una mujer sin deseos propios, a la que sólo importa su familia; y estas películas nos la presentan como un personaje ejemplar, aunque termine vencida (Sophia Loren en Dos mujeres), sea una depresiva (Liv Ullmann en Sonata de otoño) o esclava de un maltratador (María Galiana en Solas). El polo opuesto es la mala madre, por exceso (una tirana insoportable: Annie Girardot en La pianista) o por defecto: Sonata de otoño parece empeñada en demostrar que una madre con éxito en su carrera es un monstruo de egoísmo… No hay nada peor que una mala madre, parecen decirnos estos directores… o sí: una no-madre. Ana Fernández en Solas, Isabelle Huppert en La pianista, Naomi Watts en Madres e hijas, son mujeres infelices, amargadas y crueles. Qué joyas. Suerte que los guionistas se apiadan de ellas y les ofrecen una vía de redención: se quedan embarazadas y aunque no querían, terminan siendo madres, lo que las vuelve automáticamente felices y bondadosas. Renuncian a su malvada ambición profesional y hasta se las ve más rubias.

¿Y en las películas de directoras? En las tres citadas, los personajes femeninos no se definen sólo por si son o no madres, sino que tienen otras dimensiones: trabajadoras, amantes, amigas… Y en tanto que madres, no son ángeles ni demonios, sino humanas. Para que luego digan que da igual quién dirige las películas, o escribe los libros, o define las políticas”.

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2 comentarios en “Sobre las madres en el cine

  1. Debemos hablar más de qué significa para cada una de nosotras ser mujer, debemos hablar más de nuestro derecho a ir creando nuestro propio concepto de mujer a medida que crecemos y evolucionamos… Y sobre todo debemos sentirnos orgullosas de ser quien y como somos y de no encajar en ninguno de los moldes que alguien había preparado para nosotras…

    • Sí, creo que en verdad lo que faltan son más mujeres protagonistas. Los protagonistas son personajes más elaborados, más complejos, y generalmente las mujeres aparecen como secundarias, marcadas por uno de sus aspectos (amante, esposa, madre,…). Luego, también es verdad que muchos creadores (y creadoras) son incapaces de ver o exponer la complejidad de la naturaleza humana y dibujan personajes protagonistas planos. Hay que ponerse manos a la obra y afinar la empatía y la psicología. Un petó.

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